
Blog · Conciertos
Cómo salgo vivo de un concierto con poca luz y por qué no hay segunda toma.
por Roberto Romero · Madrid · 2026
El directo no perdona. Lo que pasa en el escenario pasa una vez, y si no estaba en el sitio bueno en el segundo exacto, no existe. No hay rehacer. Por eso mi cámara va con la misma configuración que manejas en un concierto de verdad: abierta, ISO alto, y yo pendiente del ritmo del que canta, no del exposímetro.
Casi todos los conciertos en Madrid tienen mala luz en algún momento. Anaranjada y fea, o apenas un haz que se cruza. Aprendí a no pelearme con eso. Si la luz es mala pero el momento es bueno, saco el momento igual. Prefiero una foto con grano que tuvo alma a una técnica impecable de alguien que está aburrido en un escenario.
El principio del bolo es oro: el artista llega con toda la energía. Y la última canción también, cuando ya ha soltado todo. En medio hay picos. Me muevo por el foso o el lateral para cambiar el fondo y no quedarme con la misma pared toda la noche.

Uso la Sony Alpha 7 III con óptica luminosa y me apaño. El equipo importa menos que saber dónde estar y cuándo disparar. Una cámara carísima no me quita de encima la decisión de cuál es la única toma que vale.
Cuéntame tu proyecto y diseñamos la sesión perfecta.