
Blog · Bodas
Qué hacemos realmente en una sesión de pareja y por qué no te pido que posee.
por Roberto Romero · Madrid · 2026
Llevo años haciendo preboda y sigo sin entender la foto en la que los dos miran fijos a la cámara con la misma sonrisa. No la pido nunca. No por moda, sino porque al tercer segundo se nota la tensión de los hombros y eso es justo lo contrario de lo que quiero que os llevéis.
Una preboda buena es la de dos personas haciendo cosas suyas y yo cerca, con un teleobjetivo, sin que me noten. Vale más un momento real que cincuenta poses. Cuando me contratáis, lo primero que pido es que me contéis cómo os conocisteis y qué os hace reír. Eso me sirve más que cualquier moodboard.
La ropa: dos cambios está bien, tres si os apetece. Algo cómodo y que os guste de verdad, no lo que creéis que "se lleva". El coche clásico, la bicicleta o el perro, si es vuestro, funcionan. Lo que no necesitáis es llegar hechos un cuadro a un sitio en el que no habéis estado nunca. Prefiero que elijamos un rincón que os diga algo, aunque sea el barrio donde os enrollasteis.

Quedo a media tarde, cuando la luz de Madrid baja y endurece menos. Andamos, charlamos, y voy soltando la cámara entre medio. La mayoría de fotos salen en los descansos, cuando ya no estáis pendientes de mí. Suele durar unas dos horas y normalmente me cuesta parar porque justo al final os relajáis del todo.
Las fotos editadas os llegan en máxima resolución, sin marcas de agua, para que las uséis donde queráis. Y lo de la preboda tiene otra ventaja que no se ve: cuando llega el día de la boda, ya nos conocemos, y eso se nota en cómo os ponéis delante de la cámara.
Cuéntame tu proyecto y diseñamos la sesión perfecta.